domingo 2 de mayo de 2010

Mockus Presidente: La campaña electoral en fase crítica

Es verdad que estas últimas cuatro semanas serán la etapa más difícil y delicada de la campaña Mockus Presidente, por las restricciones y prudencia que le impone su condición de opción real de poder. La malediciencia, el chisme, los infundios, sobre todo las tergiversaciones de un discurso que por su afán de verdad tiende a ser fundamentado y elaborado, como lo ha sido el del Partido Verde, van a estar a la orden del día, pues así lo han decidido especialmente en los predios del ala más retardataria del Partido Conservador y del Partido de la U. Es cierto, también, como algunos lo han advertido, que mucha de esa guerra sucia se devuelve contra sus autores y otra termina haciendo daño. Van a exacerbar la que puede hacer daño y esa es la basada en la tergiversacion y el chisme escandaloso, pues esas prácticas trabajan con elementos residuales de la comunicación (lo que más se recuerda es lo más escandaloso, dicho al final de un acto discursivo) y con la incertidumbre (no importa el contenido de verdad, basta sembrar la desconfianza. "Radio Bemba" dice: "si el río suena, piedras trae"). Ante la imposibilidad de virar la opinión hacia otro candidato, la estrategia es neutralizar la voluntad del votante potencial, explotando el otro elemento de la incertidumbre reflejado en la frase "ante la duda, abstente" que puede jugar para unos y otros, pero que favorece a quien esté más cerca del contexto de referencia.
Ante esa verosímil perspectiva, la alternativa es reorientar la estrageia y proponerle a la gente ocuparse en asuntos de contenido programático, incluso bajo la salvedad de que el candidato y el partido sólo comprometen unas líneas generales de orientación, pues los detalles requieren pensamiento técnico, reflexión informada y controversia calificada, pero que transmitan la idea de que se está trabajando con responsabilidad en ello y se están teniendo en cuenta las opiniones competentes sobre los diversos temas. Inclusive, más que "mostrar los equipos" con los que cuenta el candidato, como lo han propuesto en la prensa voces por cierto muy inteligentes y bien intencionadas, es más determinante "mostrar las soluciones" probables a los problemas que hay que enfrentar como gobierno. Así no sólo se evita cierto "morbo burocrático" que suele aparecer al final de una campaña en los predios de los punteros sino que se avanza considerablemente, con la fuerza propia y con la de los otros, en aterrizar unos principios programáticos y unos enunciados de intenciones plasmados en un "Programa de Campaña" en un verdadero "Programa de Gobierno" que, aunque coherente con el primero, es distinto.
Hay que corresponder a la tolerancia que, a pesar de ciertas dubitaciones e imprecisiones ante los medios por parte del candidato, todas ellas inspiradas en la prudencia y en la intención de decir y hacer lo correcto, han tenido los ciudadanos frente a la campaña y frente a Antanas. Sin duda, otro gran acto de confianza que el Partido Verde ha recibido, sin antecedentes en la reciente historia política de Colombia. Pero no hay que llevar eso hasta el extremo. Hay que salir ya a atajar la contracampaña que han empezado y cuyo campanazo de de inicio fueron las vallas de Villavicencio y Cali. Y, atención: como lo ha dicho Antanas varias veces, hay agravios que no es necesario responder, pues hacen más daño a quienes los profieren. En cambio, hay otros que habrá que desvirtuar y quien deberá hacerlo no será precisamente el candidato sino los coequiperos. Todos tienen el lápiz como lanza de la inteligencia. A "batallar" entonces.